October 5, 2016

 

LA SUAVE VOZ DE DIOS

En ocasiones, el Señor nos habla con una voz suave desde lo profundo de nuestro espíritu. No es una voz audible, estruendosa. Puede ser escuchada como un pensamiento pasajero, una impresión inaudita, o un “sentido” interno de algo que Dios está diciendo. Esta voz está ilustrada en el Libro de 1 Reyes. En él, Dios no es una ventisca o un terremoto, pero una suave brisa (ver 1 Reyes 19:11-13).

Este es un ejemplo en el Antiguo Testamento de la suave voz de Dios en acción. En el Nuevo Testamento, leemos sobre el Espíritu Santo, testigo interno que da testimonio a nuestro espíritu humano.

(Romanos 8:16) El Espíritu testifica a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

En lugar de describir una voz audible de Dios que podemos escuchar con nuestros oídos, leemos de un Espíritu Santo que “testifica” a nuestro espíritu humano. En contexto, el Espíritu Santo es confirmación de que somos hijos de Dios. La misma gentil promesa que nos recuerda que somos hijos e hijas de Dios, también nos guía suavemente en nuestro diario vivir.

Con anterioridad, en este mismo capítulo, Pablo nos enseñó sobre los que son guiados por el Espíritu de Dios que son hijos de Dios (ver Romanos 8:14).

 

ÁNGELES

Los ángeles son otra voz que nos habla desde la esfera celestial. Durante el Nuevo Testamento los ángeles hablan a la gente y les dan instrucciones para sus vidas.

(Hechos 8:26) Pero el ángel del Señor habló a Felipe diciéndole: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza”.

(Hechos 12:6-7) Esa misma noche, cuando estaba a punto de venir a buscarlo, Pedro estaba durmiendo entre dos solados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel. De repente se le apareció un ángel del Señor, y una luz brilló en la celda; y el ángel tocó a Pedro en el costado, y lo despertó diciéndole: “Levántate pronto.” Y las cadenas se cayeron de las manos de Pedro.

TRANCES

Los trances son otra forma en la que Dios habla a Su pueblo. Los trances son como visiones, a excepción de que quién está en un trance es completamente inconsciente de lo que pasa a su alrededor. La palabra griega para trance significa: “estar fuera de la mente”. Los trances nos llevan fuera de nuestras mentes naturales hacia la Mente de Cristo. Muchos Cristianos tienen la convicción de que porque mucha gente ligada con el ocultismo tiene trances, todos los trances son del diablo. La verdad es que satanás solamente puede copiar las cosas. Él no es un creador, él es un falsificador. La falsificación simplemente revela que hay una importante fuente de verdad que necesita ser aplicada de forma apropiada.

(Hechos 10:9-11) Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar como al mediodía. Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un trance; vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas.

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