October 12, 2016

Isaías dijo que existían personas que estaban “cautivas”. Los cautivos son personas que han sido capturadas en batalla y que retienen como prisioneros de guerra. Estas personas no tienen falta de perdón en sus corazones, pero en lugar están atadas por las mentiras que han creído. Jesús dijo: “Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32). La palabra verdad se refiere a “realidad”. Muchos de nosotros vivimos en una “realidad virtual”; se siente real y se ve real, pero no es real. Solamente es una ilusión. Le damos al diablo permiso para castigarnos porque creemos que sus mentiras son la verdad. Cuando somos atormentados a causa de las mentiras necesitamos una revelación de la verdad de Dios para ser libres.

LIBERACIÓN

Este testimonio puede aclarar mi punto. En una ocasión, estaba enseñando en el piso de arriba de la Escuela de Ministerio y a la mitad del sermón alguien llegó corriendo para darme un mensaje urgente. Corrimos hacia abajo, y finalmente llegamos al despacho de consejería. Alrededor de ocho personas estaban orando fervientemente afuera del cuarto. Abrí la puerta de la oficina para encontrar una escena salvaje. Una mujer muy alta estaba en el piso boca abajo con uno de nuestros trabajadores de mantenimiento más fuertes encima de ella, intentando sujetarla. Dos de los consejeros estaban parados contra la pared con los brazos de la mujer rodeando sus piernas. Ella estaba mordiendo sus zapatos y gruñéndoles.

La primera pregunta que llegó a mi mente fue: “¿Cómo obtuvieron los demonios permiso para atormentar a esta mujer? ¿Fue prisionera a causa de pecado o falta de perdón en su vida, o fue cautiva por creer mentiras?” Me puse en el piso y le pedí al Espíritu Santo discernimiento sobre el motivo de dicha cautividad.

De repente escuché que Él me dijo: “Cuando era pequeña le dijeron que ella había blasfemado contra el Espíritu Santo y que por lo tanto sería enviada al infierno”. El Espíritu continuó: “Es una mentira. Ya la perdoné”.

BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

Me recliné y susurré a su oído: “El diablo te dijo cuando eras pequeña que habías blasfemado contra el Espíritu Santo pero, ¡es una mentira! Tú nunca hiciste eso. Renuncia a esa mentira”. Ella inmediatamente comenzó a calmarse y empezó a reír. En cuestión de segundos fue totalmente liberada. ¡Saber la verdad te hará libre!

DE UNA PRISIÓN A UN PALACIO

Debemos dejar la prisión detrás para entrar al palacio. La realeza se enfoca en lo que ha sido llamada a ser. Ha perdonado a todos aquellos que la han lastimado, ha rechazado las mentiras del enemigo y ha adoptado la verdad. No vive en la cautividad de una prisión sino en la plenitud de un palacio. ¡Que nuestro camino como realeza comience!

Para más información sobre la materia, lee mi libro Supernatural Ways of Royalty.

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