September 5, 2016

Las personas que viven en la calle representan uno de los asuntos más desafiantes que enfrentamos en la sociedad, pero ignorarlo no es una opción. Aquí están algunas ideas a tener en cuenta cuando se enfrenta este problema:

  • La falta de hogar es el síntoma de una realidad mayor. Aunque estas personas no tengan hogar, no son ciudadanos de segundo grado.
  • En el sentido más amplio, la sociedad no selecciona y escoge a sus ciudadanos. Es tan malo discriminar mental o económicamente a los ciudadanos, como lo es discriminar racialmente.
  • No tenemos el derecho de exigir a la gente que tenga un cierto nivel de capacidad mental o emocional antes de que se mude a nuestra ciudad, ni de exigir que una persona tenga cierto nivel económico.
  • Las ciudades tienen la tarea de establecer una cultura que sirva a sus ciudadanos, no importa en qué condición de vida se encuentran.
  • Una gran ciudad es una ciudad que sirve a todos sus ciudadanos adecuadamente. Amar a los pobres, los abatidos, los desamparados y / o las personas sin hogar no solo es nuestra responsabilidad, ¡es nuestro privilegio!
  • Aquellos que “tienen” puede que no quieran “a los que no tienen” cerca (y, a veces por muy buenas razones), pero las grandes ciudades son consideradas así, no por la falta de personas necesitadas de su comunidad, sino por su capacidad y su compasión para cuidar de ellos.
  • Una gran comunidad adopta a sus menos afortunados, se adueña de todos sus ciudadanos y los abraza como seres humanos valiosos. De hecho, el máximo nivel de una comunidad está en la forma en que tratan a las personas que menos recursos y poder tienen. Hay que recordar que todos los que vivamos lo suficiente como para llegar a viejos es muy probable que necesitemos de otros para ayudarnos.
  • No tenemos el derecho ni la responsabilidad de ocultar a nuestra gente abatida y / o pobre de la sociedad para que la clase media y los ricos no sean incomodados por su presencia.
  • Las personas que se encuentran en esta condición no son responsabilidad de unos pocos miembros del ayuntamiento, ni son la responsabilidad de un par de ministerios especializados. ¡Son, de hecho, la responsabilidad de todos los ciudadanos de nuestra comunidad! La verdad es que (nos guste o no) somos guardas de nuestros hermanos.
  • El estado mental y / o emocional de algunas de nuestras personas más rotas puede hacer que sea necesario restringirles que se reúnan en determinadas zonas o en determinados momentos. Por ejemplo, alrededor de las escuelas o en frente de los negocios.
  • Es sabio que como ciudadanos de una noble ciudad hagamos todo lo posible para satisfacer las necesidades de fondo de estas personas lastimadas de manera que se les ‘eche una mano’ (no simplemente ‘echarles un pan’), entendiendo que hay algunas personas que no tienen la capacidad para ayudarse a sí mismos.
  • Es importante que la sociedad entienda que estas personas necesitan sentirse queridos tanto como necesitan el sustento físico. Rechazarlos solo los hundirá en un mayor estado de disfuncionalidad y prolongará cualquier tipo de progreso en nuestra comunidad.
  • Muchas personas no quieren extender bondad hacia ellos porque simplemente no los quieren cerca. Sin embargo, encontrar formas de ayudar que repercutan con comportamientos saludables es la solución correcta.
  • Uno de los mayores retos que tenemos es que las personas heridas en realidad tienen que estar en la presencia de personas sanas para que sean satisfechas las necesidades de su alma y para tener alguna posibilidad de mejorar su condición. Esta es la razón por la que aislar a las personas sin hogar no es una buena decisión.
  • Las personas sin hogar tienden a congregarse juntos, así que el establecimiento de lugares saludables para que tengan un sentido de “pertenencia” …su propio espacio… parece prudente. Sin embargo, estos lugares de “refugio” deben tener un equipo de supervisores sabios, compasivos que puedan pastorear a estas personas. Estos supervisores deben entender el menú completo de servicios sociales disponibles para ellos y los miembros del equipo que pueden ayudarles a tener acceso a estos servicios.
  • Estos supervisores necesitan tener algún tipo de autoridad oficial para que lideren a estas personas de una manera sana.
  • Con la ayuda adecuada, un gran porcentaje de estas personas son capaces de restablecerse como miembros sanos de la sociedad. La comprensión de las causas de fondo de los problemas en la vida de una persona es esencial para que se lleve el correcto desarrollo de recuperación y apoyo integral de la persona. (Lo que sea que diagnostiquemos mal, trataremos mal).
  • Es importante que nos demos cuenta de que el mismo síntoma de la falta de hogar tiene muchas causas diferentes. Un enfoque de “el mismo zapato le entra a todos” será medianamente efectivo en el mejor de los casos e ineficaz en el peor de ellos.
  • Vivir en la calle es un estilo de vida elegido y aceptable para algunas personas. No todo el mundo quiere vivir el sueño americano.

 

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¿Conoces a alguien que ha luchado con este tipo de problema? Cuéntamelo en la sección de comentarios.

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