4 Cosas a Hacer Cuando Estás Deprimido - Kris Vallotton

diciembre 27, 2015

Puedo mirar atrás a mi crisis de hace muchos años y entender que, aunque mi depresión me afectó tanto emocional como espiritualmente, estaba arraigada en la dimensión física de mi mente y cuerpo. Ignoré varias señales de advertencia que mi mente llevaba meses enviando antes de que me colapsara y quemara por completo. Estaba agotado, pero seguí llevándome al límite, razonando que no tenía alternativa. Muchos días me tumbaba en el suelo durante la adoración, justo antes de levantarme a hablar, y me quedaba dormido.

 

Me cansé de ministrar a las personas hasta tal punto que las resentía. Estaba constantemente abrumado por el pensamiento de que no tenía nada más que ofrecer. El hecho de tomar cualquier decisión durante ese tiempo me creaba ansiedad. No obstante, ignoraba todas las señales de aviso para pronto estar hecho un desastre física, espiritual y emocionalmente hablando.

 

Había conocido el estrés, la ansiedad y la guerra con anterioridad, pero esto era tan intenso que, por duro que lo intentara, no podía obligarme a levantarme del sillón. A diferencia del ataque demoníaco que había experimentado años antes, esta crisis estaba arraigada en mi cuerpo. Estuve ahí tumbado totalmente incapacitado durante casi tres meses. Personas de todo el mundo estaban orando por mí y animándome. Pero mientras no se estabilizase la química de mi cuerpo, no podría funcionar.

 

Tengo que confesar que nunca había creído en tomar anti-depresivos. Cuando predicaba,  casi había hecho de menos a las personas que los utilizaban. Sigo sin pensar que son la cura a largo plazo para muchas personas. Creo que, a menudo, pueden enmascarar asuntos más profundos que hay en nuestras vidas. Sin embargo, las medicinas anti-depresivas cumplen una función a la hora de ayudar a las personas a funcionar con normalidad. Algunas personas que sufren de deficiencias crónicas de los transmisores neuronales, reciben gran ayuda de estos medicamentos. Muchos profesionales de la salud creen que, ya sea por tener algún daño cerebral o por alguna predisposición genética, algunas personas no tienen la capacidad física de regular los niveles químicos del cerebro de forma natural.

 

Si lo piensas, nunca diríamos a nadie con diabetes en la iglesia que si pasasen más tiempo con Dios u orasen más, podrían dejar de tomar insulina (a no ser, por supuesto, que Dios los sanase). Sin embargo, eso es lo que sugerimos a las personas cuyos desequilibrios químicos tienen una causa física. Percibimos los cambios de humor cuya causa se encuentra en nuestro ser físico (nuestro cerebro es un órgano como lo es nuestro páncreas) con mucha menos aceptación.

 

Creo que debemos extender más gracia a las personas en este área. No puedes llegar a entender lo intensas que son la depresión y la ansiedad a no ser que hayas estado ahí, y no todo desequilibrio químico significa que haya un demonio. A veces debemos dar permiso a las personas para que tomen medicación si la necesitan – lo cual, por cierto, es un gran tabú en muchos círculos cristianos. A menudo, hacemos que estas personas se sientan avergonzadas por tomar ese tipo de medicación. Como resultado, esperan más de lo que debieran para acudir al doctor retrasando así su recuperación. Lo sé porque yo soy uno de ellos. Personas cariñosas y bien intencionadas me animaban a no tomar la medicación, pero después de meses en el infierno y cientos de horas de investigación, decidí que necesitaba más atención médica. Mi meta es ayudarte a entender mejor nuestro ser tripartito y cómo cada una de esas tres partes afecta a las demás. Así que, si te encuentras en el lugar en el que yo estuve, puedes buscar el tipo de ayuda que necesitas para estar bien.

 

Mi consejo a cualquiera que haya estado tratando con altos niveles de depresión, ansiedad y agotamiento durante largos períodos de tiempo es ¡ponerse manos a la obra! Sé que puede parecer imposible – a mi me lo pareció. Como he dicho, no me moví del sillón durante tres meses. Pero puedes hacer ciertas cosas que te ayudarán en el proceso.

1. Ve al Doctor

Visita a un profesional de la salud respetado y que te hagan pruebas físicas completas, incluyendo análisis de sangre que midan los niveles hormonales. Si la parte física de tu mente que regula la química del cerebro no está funcionando bien, la intervención médica es una necesidad.

2. Lee Este Libro

También recomiendo que leas un libro. Es ¿Quién Me Desconectó el Cerebro?: Controla las Emociones y los Pensamientos Tóxicos de la Dra. Caroline Leaf (Thomas Nelson, 2009). He regalado al menos cincuenta de estos libros. Me ayudó en mi hora más oscura. Contiene gran riqueza de información sobre la química del cerebro y cómo desintoxicar tu forma de pensar.

3. Cuida de Tu Cuerpo

Cuida de tu cuerpo ahora más que nunca. Haz lo que tengas que hacer para dormir. Oblígate a hacer ejercicio aun cuando no tengas ganas. Come comida sana aun cuando no tengas hambre. Aléjate por completo del azúcar y de la cafeína. Recibe tanta luz solar como te sea posible e intenta mantenerte ocupado.

4. Ríete

Esfuérzate también por cultivar momentos emocionantes. Ve películas y haz cosas que te hagan reír mucho. La risa es una medicina natural. Rodéate de buenos amigos que te apoyen durante estos momentos turbulentos. Cree las cosas positivas que te digan, aun cuando las palabras no te parezcan reales. Lo que es más importante, ora para que Dios te sane y restaure. Recuerda quién eres y a quién perteneces.

 

Por último, te quiero animar comunicándote que esto pasará. En los últimos años, me he encontrado con cientos de personas de todas las esferas de la vida – incluyendo varias personas mundialmente famosas – que han pasado por este tipo de situación en algún punto de sus vidas. Sé que cuando estás en medio de esto, tu peor temor es, “¿Voy a vivir así durante el resto de mi vida?” La respuesta es que ¡no! Esto

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