4 PASOS PARA SUPERAR LA ENVIDIA - Kris Vallotton

agosto 22, 2016

ENVIDIA Y SOSPECHA

El apóstol Santiago escribió: “Pues donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad”. He luchado con la envidia la mayor parte de mi vida. La envidia lleva varias mascaras. A veces, se llama discernimiento y busca en el corazón de su victima intentando encontrar razones para desacreditarlo. Pero el don de discernimiento, ungido por el espíritu de envidia, es sospecha. La sospecha es la hermanastra malvada del discernimiento, los celos son maldad pura. Abre las puertas a espíritus demoniacos como ningún otro pecado.

Los celos inspiraron a Caín a matar a Abel. A los hermanos de José a venderlo en esclavitud y al rey Saúl a querer destruir a David, su más grande y leal soldado. Como las mujeres que se alinearon en las calles y cantaron “Saúl mató a sus miles y David a sus diez miles”, los celos a menudo son inspirados por alguien que obtiene más atención o es más popular que nosotros. Los celos de Saúl abrieron la puerta al espíritu de locura y homicidio en su vida (ver Samuel 1:18) ¡Convirtió al una vez humilde chico de granja en un asesino de masas!

LA ENVIDIA NO TIENE AMIGOS

Aunque la envidia varias caras, no tiene amigos. Le puedes agradar a una persona y promoverte un día y verte como amenaza al siguiente. Mientras se sienta más popular, más talentoso o más poderoso que esa persona, lo pueden promover, pero en el segundo en el que la notoriedad, favor, talento o poder sobrepasa el suyo, empieza la guerra.

Los celos nos llevan a tratar de reducir a esa persona, realzar sus debilidades, crear estructuras para controlarla, desarrollar un caso en contra de ella, incitar a una multitud a perseguirla.

Los celos pueden construir un hermoso palacio, pero el destructor está acechando en el sótano solo esperando la oportunidad de planear la táctica que hará caer a sus victimas.

4 PASOS PARA SUPERAR LA ENVIDIA

Entonces, ¿qué hacemos? Aquí hay 4 pasos para superar la envidia:

  1. Primero, debemos admitir que sentimos envidia y ¡dejar de justificar nuestro pecado! Si se ve como un pato, suena como pato y camina como pato, es un pato. Decirle a las personas lo mucho que amamos o admiramos a la persona que resentimos es un montón de mentiras y solo enmascara el pecado, lo cual permite que crezca como un monstruo en nuestra vida.
  2. Si estamos celosos de alguien, necesitamos invertir en ellos. Su victoria será la nuestra.
  3. ¡Niégate a aceptarlo! Lucha en contra de ese espíritu. No le des permiso a tu mente de compararte con los demás. Cultiva un corazón verdaderamente agradecido para con los demás.
  4. Debemos recordar que nuestro Padre tiene suficiente amor, provisión, fama y demás para todos Sus hijos. Cuando alguien obtiene lo que añoramos, aún hay suficiente para nosotros. La promoción de una persona no es la degradación de la otra. Pero si no podemos celebrar las victorias de los otros, el Señor no nos dejará tener las nuestras. Por otro lado, si nos humillamos, ¡Él nos exaltará en su momento!

 

¿Luchas contra la envidia? Cuéntamelo en los comentarios a continuación.

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