¿DESDE QUE PACTO ESTAS PROFETIZANDO? - Kris Vallotton

mayo 9, 2016

Desafortunadamente, hay muchos creyentes que están profetizando como si todavía estuvieran en el sistema del Antiguo Testamento.

 

43 »Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.

 

PROFETAS DEL ANTIGUO PACTO

 

Alguna vez te has fijado que fue Dios el que dijo, “ama a tu vecino, odia a tu enemigo” ¡Así es! Bajo el Antiguo Testamento, fue Dios el que envió a los hijos de Israel a la Tierra Prometida y le ordenó a Josué matar a todos los que vivían en esa tierra… fue el genocidio de los gentiles. En el Antiguo Pacto, tu amor por Dios era medido conforme a tu odio hacia los que odiaban a Dios. Incluso algunas de las historias que enseñamos en la escuela dominical reflejan este odio contra los que odiaban a Dios. ¿Por qué David mató a Goliat? Porque los filisteos eran enemigos de Dios. Se lee como una excelente historia hasta que consideras que David estaba matando gente que no amaba a Dios. Los filisteos y Goliat eran los malos de la historia por que no amaban a Dios. De hecho, el primer rey de Israel, Saúl, fue removido de su reinado porque le mostró misericordia a un rey que estaba condenado a muerte. A veces nos brincamos estas realidades, pero es muy importante para nosotros lidiar con ellas de una manera saludable para realizar un comparativo adecuado de la realidad del  Antiguo y del Nuevo Pacto.

 

PROFECÍAS DEL NUEVO PACTO

 

La manera en la que entendemos el Nuevo Pacto determinará nuestra concepción de las profecías del Nuevo Pacto. El Antiguo Testamento enseñaba, “ama a tu vecino, odia a tu enemigo.” Del otro lado, el Nuevo Testamento ordena que amemos a todos, aun a la gente que no nos ama y que no ama a Dios.

 

Recuerda, la profecía comunica el amor de Dios hacia las personas. Si estamos profetizando desde la perspectiva del Antiguo Pacto, vamos a dar palabras proféticas de condenación y juicio. Los profetas del Antiguo Pacto juzgaban ciudades y naciones. Ese era el mandato profético del Antiguo Pacto.  La moraleja de la historia del Antiguo Testamento era que no éramos lo suficientemente buenos para ir al Cielo. Necesitábamos un Salvador. Por eso es que normalmente todo en el Antiguo Pacto es tan severo. La severidad de la ley nos confronta con la severidad del pecado y, una vez más, la humanidad necesitaba un Salvador. El pecado es tan severo que merece ser enjuiciado; esa es la razón por las que las voces del Antiguo Testamento constantemente daban palabras de juicio. Una y otra vez, se le recordaba a la gente a través de los profetas que necesitaban un salvador.

 

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Eso era el Antiguo Pacto pero ahora tenemos un Salvador y todo ha cambiado. Jesús vino a cumplir las palabras proféticas de la Ley y los profetas (ver Mateo 5:17). Aquí es donde vemos un contraste entre los dos testamentos y cómo nos dan diferentes definiciones de lo profético. La meta de la profecía del Nuevo Testamento es encontrar el oro en la vida de las personas. Jesús cargó con nuestros pecados. Él cargó con nuestra culpa. Él fue condenado para que nosotros nunca fuéramos condenados. Las cosas tienen cambiar ahora; como resultado de ello, la manera en cómo ejercemos el ministerio profético es muy diferente bajo el nuevo pacto.

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