EL VALOR DEL TRABAJO - Kris Vallotton

mayo 23, 2016

EL VALOR DEL TRABAJO

Nunca fui un gran estudiante en la escuela. De hecho, no era excelente en nada que valorasen mis compañeros. Era fuerte y rápido pero no podía ver lo suficientemente bien (y me negaba a usar gafas) como para ser un atleta destacado. No aprendí a leer hasta que no cumplí los 19 años por lo que, ciertamente, no era un intelectual en esos años. Pero poseía (y sigo teniendo) dos cualidades que mi abuelo me enseñó: trabajo duro y perseverancia. A menudo trabajo más que mis compañeros y ¡no me rindo NUNCA!

 

Empecé a trabajar a tiempo completo cuando tenía 15 años y desde ese entonces nunca he estado sin trabajo durante más de tres días. De verdad que no entiendo a las personas que no pueden encontrar trabajo. Obviamente, el hecho de encontrar un trabajo del que disfrutes es algo diferente. Pero permitir que el gobierno, o cualquier otra persona, cuide de ti mientras eres capaz de hacer algo -cualquier cosa productiva- me da muy mala sensación.

 

TRABAJO VS. PRESTACIONES SOCIALES

 

He escuchado a muchas personas decir cosas como, “¿Por qué trabajar por un salario mínimo cuando las prestaciones sociales ascienden al doble de esa cantidad y sin moverme de casa?”

 

¡Hombre! ¿Dónde quedó tu dignidad? ¿Cómo puedes vivir en tu piel cuando las personas van a trabajar cada día para cuidar de ti mientras que tú te quedas en casa viendo cómo trabajan?

 

De hecho, la Biblia dice, “…si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10).

 

El apóstol Pablo siguió diciendo, “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).

 

Puedo oírlo ahora mismo, “Kris, ¡eres tan sentencioso!”

 

Yo no lo he dicho, ¡acabo de citar la Biblia!

 

Por supuesto, hay circunstancias reales que hacen que sea casi imposible que algunos encuentren trabajo. Si ese eres tú, ¡no estoy hablando de ti! Pero aun si hay una razón por la que no puedes trabajar, la mayoría puede encontrar formas creativas de servir a su comunidad y ayudar a su ciudad a ser un lugar mejor en el que vivir.

 

BENEFICIOS DEL TRABAJO

 

Hay varios beneficios por trabajar:

 

  1. El trabajo duro forja un sentimiento de responsabilidad ante las cosas que compramos. En contraste, la gente no suele cuidar de las cosas que les han regalado.
  2. El trabajo contribuye al bienestar de la familia y de la comunidad en la que otros se benefician de nuestra labor.
  3. Fuimos “creados para buenas obras en Cristo Jesús”. Por lo tanto, cuando trabajamos estamos cumpliendo el propósito que Dios nos dio.
  4. Otras personas ven nuestras “buenas obras” y honran a Dios por (y mediante) nuestras vidas. En otras palabras, las buenas obras dan gloria a Dios.
  5. Dios dijo a Caín, “Si haces el bien, ¿no se alegrará tu rostro?” Así que el trabajo nos ayuda con nuestro sentimiento de valía.
  6. El trabajo duro también nos da un sentimiento de propósito, una razón por la que respirar aire y ocupar espacio. Es triste ver cómo muchas personas viven sus vidas esperando a la jubilación para acabar muriendo dos años después de haber dejado de trabajar.
  7. Según Salomón, el trabajo sabio y duro lleva a la prosperidad y a la abundancia. Pero la pereza acaba en pobreza.
  8. El hecho de trabajar con otras personas para llevar a cabo metas nos une y nos lleva a un sentimiento de pertenencia a algo significativo.
  9. La mente ociosa es el salón de juegos del diablo; por lo tanto, ¡el trabajo duro es guerra espiritual! Ocupa nuestras mentes con pensamientos productivos y, por lo tanto (ya que no podemos pensar en dos cosas a la vez), deja menos espacio para el pensamiento destructivo.

De hecho, cuando sube la tasa de desempleo en una ciudad, la mayoría de las demás estadísticas sociales negativas también suben. Un aumento en las tasas de delincuencia y divorcio, junto con el aumento de la enfermedad mental, son algunos pocos ejemplos del impacto que tiene la falta de trabajo en una comunidad.

  1. El trabajo duro es, a menudo, bueno para nuestros cuerpos físicos, dándonos ejercicio que ayuda a que mejore nuestro bienestar. Por supuesto, esto depende del tipo de trabajo que hagas.
  2. El trabajo duro ofrece un ejemplo a nuestros hijos sobre la forma en la que la gente noble obtiene riqueza y provee para los que aman.
  3. Heidi Baker dijo, “El amor tiene una expresión práctica”. Por lo tanto, el trabajo es una gran forma de decir, “te amo” a nuestras familias.
  4. El trabajo duro y una mayordomía sabia son el fundamento a la hora de dejar una herencia a nuestros hijos. Proverbios lo expresa de esta forma: “Un hombre justo deja una herencia para los hijos de sus hijos”. Así que el dinero obtenido a través del trabajo es una expresión práctica de una mentalidad de legado.

 

ECHAR LIMOSNAS VS. ECHAR UNA MANO

 

Estos son solo algunos de los beneficios del trabajo duro. Por lo tanto, con estas cosas en mente, es fácil entender por qué la gente al echar limosna (en vez de echar una mano) está socavando su destino divino y perpetúa una cultura de co-dependencia. No solo las limosnas retrasan lo inevitable, sino que validan el espíritu de “me lo merezco” y aumenta el ciclo de pobreza.

 

Trabajé casi exclusivamente con los pobres durante los primeros 20 años de ministerio y la dura realidad es (con pocas excepciones) que nunca he conocido un grupo de personas menos agradecido en mi vida. A diferencia de lo que se suele pensar, no creo que ser pobre te haga necesariamente humilde. De hecho, es el orgullo de muchas personas lo que los mantiene en estado de pobreza. Algunos se niegan a trabajar en un puesto de principiante porque piensan que no es digno de ellos, mientras que otros son tan arrogantes que no permiten que el jefe les diga qué hacer. “¡Cruel!”, dirás. Tal vez, pero es mucho más corriente de lo que piensas, especialmente en los países del primer mundo.

 

Por supuesto que hay muchas personas que de verdad quieren una oportunidad para trabajar y para ayudarles a salir de la pobreza. Tenemos que crear oportunidades para ayudar a que la gente experimente el don del trabajo y las muchas manifestaciones de trabajar por la prosperidad.

 

También tenemos que considerar a los hijos de estas personas que son víctimas de estas culturas y que, sin un entrenamiento próspero, perpetuarán este ciclo disfuncional en los hijos de sus hijos.

 

TRABAJEMOS juntos para terminar con el ciclo de pobreza en nuestra generación. ¡Dios te bendiga a ti y a los tuyos!

 

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¿Estás haciendo algo para terminar con el ciclo de la pobreza? Cuéntamelo en los comentarios que hay a continuación

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