¿ESTÁS VIVO AUNQUE ATADO? - Kris Vallotton

octubre 12, 2015

Lázaro salió de su tumba a la voz del Maestro, vivo aunque atado. Jesús se volvió a las personas que había cerca de él y dijo, “Desatadle, y dejadle libre”. Demasiados de nosotros somos momias espirituales; hemos tenido una auténtica experiencia de conversión, pero vivimos una vida abrumada por las mismas cosas que en un principio nos metieron en la tumba. Tenemos que descubrir cómo quitarnos las vendas de la sepultura que nos relegan a una vida de represión y nos limitan a la hora de alcanzar todo nuestro potencial.

 

He aprendido mucho sobre el proceso de desatar a los Lázaros del mundo a través de mi propia experiencia de liberación y de vivir en paz. Una de las cosas que he aprendido a lo largo de los años a medida que ayudo a las personas a ser libres es que, como yo, la mayoría de las personas son inconscientemente ignorantes; todos tienen los síntomas de una vida momificada, pero ya que nunca han conocido la libertad, no son conscientes de que hay una mejor forma de vivir. Creo que el antiguo adagio es cierto aquí: se parece a un pato, camina como un pato y grazna como un pato, ¡tal vez sea un pato! Así que, permíteme que señale 15 síntomas de las personas que están vivas aunque atadas:

 

  1. Siempre sientes que algo está a punto de ir mal.
  2. Vives con un alto nivel de ansiedad la mayor parte del tiempo.
  3. Parece que tus pensamientos te controlan, no tú a ellos.
  4. Luchas con la desconfianza hacia la personas.
  5. Todas tus relaciones son superficiales.
  6. Compites en secreto con las personas la mayor parte del tiempo.
  7. Te gustaría ser otra persona.
  8. Te ofendes con facilidad.
  9. Te cuesta dormir.
  10. Cuando las personas te halagan, no te parece auténtico.
  11. Te sientes fácilmente intimidado por los demás y tienes muy poca confianza en ti mismo.
  12. Sientes una atracción poco saludable hacia las personas que te prestan atención.
  13. Luchas con la depresión, con los pensamientos destructivos y/o suicidas.
  14. Eres híper-espiritual, hasta el punto de vivir una fantasía.
  15. A menudo sientes que Dios está enfadado contigo.

 

Esta no es una lista exhaustiva del diccionario de los síntomas de la momificación. Tan solo intenta que pensemos en nuestra vida de forma que podamos pasar de ser inconscientemente ignorantes a estar conscientemente informados. Lo que es más, el hecho de que hayamos luchado con uno o más de estos síntomas en ciertas épocas de nuestras vidas, no significa que estemos atados. Nos sería muy complicado encontrar a cualquier humano que nunca haya lidiado con estos síntomas poco saludables en algún punto de su vida. Por otra parte, si cualquiera de estos o cualquier otro síntoma destructivo es algo normal para nosotros, entonces beneficiaría enormemente a esa persona que se aferrara al proceso de desatar tal como se explica en el resto de este libro. Veamos el primer paso a la hora de encontrar la libertad.

 

SE NECESITA A ALGUIEN PARA HERIR A ALGUIEN

 

Un viejo y sabio rey dijo una vez, “Fiel son las heridas del amigo, pero engañosos son los besos del enemigo” (Proverbios 27:6). La verdad es que a veces ¡tenemos que herir a las personas para ayudarlas! Pero el apóstol Pablo puso este proverbio en contexto cuando dijo, “Hablando la verdad en amor, crezcamos en todo en Él que es la cabeza, esto es, Cristo”, (Efesios 4:15). Existe una gran diferencia entre “hablar la verdad en amor” y “amar hablar la verdad”. Algunas personas aman hablar la verdad, esto es, estas personas se dedican a encontrar faltas, estando siempre dispuestas a encontrar los fallos en los demás. Son como críticos de cine, critican las vidas de todos, son policías espirituales que extienden multas por las transgresiones de los demás. Algunos de nosotros hemos sido tan devastados por la auto-justicia, la híper-espiritualidad, los auto-proclamados súper cristianos, que crujimos los dientes ante el pensamiento de dar acceso a cualquiera a nuestras vidas. Sin embargo, el hecho es que necesitamos a los demás para desatarnos; es casi imposible liberarnos por nosotros mismos.

 

Fragmento del libro “Forging Champions” (Forjando Campeones)

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