LAS PALABRAS SE CUMPLEN - Kris Vallotton

febrero 15, 2017

 

UN MILAGRO PROFÉTICO

Había una vez un hombre joven, sentado en la parte trasera del santuario en una reunión de domingo por la noche. Lo llamé y comencé a profetizarle: “Te veo como un hombre santo. Eres como los hombres santos antiguos”. Yo dije que este hombre sería usado como un ejemplo de santidad también. Lo que yo no sabía, pero supe después, es que el hombre era un adicto a la heroína. Cuando le dije que era un hombre santo, ¡algo vino a él y fue instantáneamente liberado de su adicción! ¿Qué paso en ese momento? Él recibió la recompensa del profeta. En Mateo 10:41 dice: “Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta recibirá recompensa de profeta…”. ¿Cuál es la recompensa del profeta? Es la habilidad de hacer lo que no podías hacer un segundo antes de recibir la profecía.

CUANDO LA GRACIA Y LA PROFECÍA SE ENCUENTRAN

Una profecía no es sólo una palabra vacía añadiendo la frase “en el nombre de Jesús”, al final de tu oración. El poder de una verdadera profecía está en la autoridad dada en nosotros como hijos de Dios. Cuando sabes que estás en sumisión a la misión de Dios, recibes una comisión con la misma autoridad que tuvo Jesús. Ahora, ese es el poder que proviene al orar en el nombre de Jesús.

Me gusta pensar en imágenes así que, sígueme la corriente por un minuto. Vamos a imaginar que las palabras tienen color, y que cuando hablas tus palabras diarias, son rojas. Ahora imagina que cuando estás hablando una palabra profética, una capa extra azul de color se añade a las palabras. Esa capa azul es gracia, y no sólo añade color, sino la capacidad de hacer que las palabras rojas sucedan.

La gracia no es sólo favor inmerecido; es el poder de Dios operando. Así que lo que hace a una profecía ser una profecía, es el color azul sobre el rojo: Es cuando el poder de Dios es una capa añadida a tus palabras habladas. Puedes estar sentado con alguien en una conversación y de repente sientes el Espíritu de Dios en la conversación. Estoy seguro de que algunos de ustedes lo han sentido mientras comparten un gran consejo; algo cambia y tus simples palabras se convierten en una declaración profética. De repente, la gracia de Dios se añade a lo que estás hablando, como el color azul añadido al rojo. Lo que es absolutamente increíble es que el azul da la habilidad de hacer lo que dijiste sobre el rojo.

 

PREDECIR EL FUTURO

La profecía tiene varias dimensiones. Se trata de predecir, decir el futuro, pero también es adelantarse al futuro, es decir lo que puede causarse. Estaba ministrando en una conferencia y un pastor preguntó si podía profetizar sobre un matrimonio que era parte de su equipo. Comencé a ministrar a la esposa y dije: “Te veo cantando canciones, te veo escribiendo canciones y te veo tocando la guitarra y liderando la alabanza”. Pero antes de que pudiera decir, “Te veo cantando…”, ella interrumpió y dijo: “Espera, esa no soy yo. Ese es mi esposo. Yo no distingo los tonos (notas musicales) pero mi esposo es el líder de alabanza en nuestra iglesia”. Yo respondí: “¿No sabes lo que es una profecía?”. Ella dijo, “supongo que no”. Le expliqué que una profecía es acerca del futuro. Si crees en una profecía entonces te dará la habilidad de hacer lo que no podías hacer un segundo antes de escucharla. Ella me pidió que siguiera dándole la palabra, y luego ella lo recibió y lo creyó para ella misma.

Aproximadamente ocho meses después, estaba en otra conferencia y ella se me acercó para decirme lo que había sucedido después de que le di la palabra meses antes. Me dijo que tan pronto como dejó la reunión se sanó su “sordera” a los tonos. ¡En tres meses aprendió a tocar la guitarra, escribió varias canciones y lideró la alabanza en su iglesia de 500 miembros el domingo! ¿Qué le sucedió a esta mujer? Ella recibió el color azul sobre el rojo. Ella obtuvo la gracia y la habilidad de hacer lo que no podía hacer un segundo antes de que escuchara la palabra. ¿Qué hubiera pasado si se hubiera ido sin recibir la palabra para ella, pensando que era para su esposo? No hubiera aprendido a tocar la guitarra o a cantar, y hubiera permanecido su sordera al tono. Tuvo que añadir su fe en acuerdo, para que pudiera activar la gracia que la empoderaría a la realidad de la profecía.

Así que mi pregunta para ti hoy es, ¿qué palabras proféticas se han hablado sobre ti a las que puedas añadir tu fe? Y la próxima vez que alguien te profetice, te animo a que recuerdes el color azul sobre el rojo. Recuerda la gracia que viene con la profecía, y mira el futuro cambiar en frente de tus ojos mientras la gracia de Dios te empodera a ser grande.

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