POR QUÉ NECESITAS ESPERAR TU MOMENTO - Kris Vallotton

febrero 17, 2016

Uno de los desafíos que veo en la iglesia es lo que llamo el “trabajador diligente”. Es la presión que muchos líderes sienten de estar “a la moda” con sus iguales. Permite que me explique: la concienciación de que los apóstoles y los profetas son una parte tan importante del gobierno de la iglesia ha hecho que muchos líderes espirituales promocionen a las personas de manera poco sabia y prematura.

Por ejemplo, he visto cómo líderes han tomado a la persona más profética de su entorno y la han comisionado como “profeta de la casa”. Este es un error a muchos niveles. En primer lugar, el don de la profecía y el oficio de profeta son dos cosas completamente separadas. Por el mero hecho de que alguien tenga unas profecías muy precisas, no significa para nada que haya sido llamado al oficio de profeta.

En segundo lugar, instaurar a alguien en el oficio de profeta o profetisa de manera prematura no solo es poco saludable para la persona que está siendo promocionada, sino que también puede ser una experiencia devastadora para la congregación. Entre la promesa y el palacio siempre debe haber un proceso que es natural y necesario. Es el proceso que nos prepara y desarrolla para que tengamos el carácter y las habilidades necesarios para tener éxito en el palacio, por así decir.

 

POSICIONÁNDOSE PARA EL FRACASO

Cuando nosotros, como líderes, sucumbimos ante la presión de estar espiritualmente al día y entonces promocionamos a las personas de manera poco sabia, nos estamos posicionando para el fracaso. No se puede sobre-enfatizar la presión espiritual de un oficio gubernamental en el Cuerpo de Cristo. Aunque el peso del ministerio quíntuple (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) es invisible, no es intangible. He observado a muchas personas sin experiencia ni preparación, que genuinamente habían sido llamadas al oficio quíntuple pero comisionadas de forma prematura,  ser literalmente destruidas por la misma cosa a la que habían sido destinadas. Muchos de ellos se desilusionan y dejan el ministerio para siempre tan solo porque sus líderes no fueron sabios a la hora de preparar a estas personas preciosas para el propósito que Dios les había dado.

El apóstol Pablo enfatizó este principio en su epístola a Timoteo hablando del liderazgo cuando dijo, “los hombres deberían ser primeramente probados y después permitirles servir…”, y más adelante escribió, “no impongas las manos sobre nadie precipitadamente y por lo tanto compartas la responsabilidad o sus pecados…”, (ver 1 Timoteo 3:10 y 1 Timoteo 5:22 – traducción libre al español). Aunque el asunto que abordaba Pablo en estos pasajes no es el de comisionar profetas, los principios siguen siendo aplicables, (de hecho, propondría que hasta son más importantes en la aplicación del ministerio quíntuple).

 

EL PROCESO DE LA PREPARACIÓN

Para que el oficio de profeta o profetisa sea restaurado de forma plena a la sociedad y a la iglesia, necesitaremos líderes sabios que puedan desarrollar un proceso que los prepare para los desafíos que hay por delante. Mi libro, Escuela de los Profetas, cubrirá muchos de los asuntos que deben dominarse para que los profetas y las profetisas puedan llevar su manto con éxito y cumplir su misión divina.

Topics: ProféticoSin categorizar


¡

comments