QUÉ NOS ESTAMOS PERDIENDO EN UN MUNDO WIFI - Kris Vallotton

diciembre 21, 2016

No sé ustedes, pero yo soy un gran soñador en la noche. También, frecuentemente me despierto temprano, en la madrugada, y Dios me habla. Una de estas veces, mientras me abría camino en la oscuridad de mi habitación tratando de no despertar a Kathy, Dios me habló. No esperaba lo que Él estaba a punto de decirme, y aún tiene un serio peso en mí. Él dijo: “No estás presente. Siempre estás pensando en ayer o mañana. Cuando estás con alguien estás pensando en estar con alguien más.” Ahora, tienen que entender que con frecuencia Dios me disciplina, pero esto se sentía diferente. No sentí un tono de voz disciplinario; más bien estaba profundamente afligido. Él continuó: “He planeado para cada día que tengas muchos encuentros, pero no tienes la mayoría porque no estás presente. Tú siempre estás en tu mente, en otro lugar.” Mi Padre quería encontrarme más, mostrarme más de Su amor, mostrarme la belleza de Su creación y yo me había estado perdiendo la mayoría de esto. Él tenía muchos encuentros planeados para mí. Comencé a pensar por cuánto tiempo esto había estado sucediendo, y había sido por mucho tiempo. Yo estaba tan entristecido y tan afligido como Él lo estaba; pensar sobre las incontables conversaciones que había tenido con personas, y no estaba participando en ellas porque estaba tan ocupado pensando en algo más. Incluso me di cuenta de que me las había arreglado para fingir ser un buen oyente. Es correcto, lo fingía. Si me vieran ustedes, realmente pensarían que estaba escuchándolos, pero mi mente, estaba encaminada hacia otros lugares. ¿Cuánto más de la vida me estaba perdiendo simplemente porque no estaba presente?

APAGANDO EL PILOTO AUTOMÁTICO

Éste encuentro con Dios fue la mayor llamada de atención para mí. He tenido que trabajar esto y, para ser honesto, no fue un cambio inmediato. Había estado viviendo en piloto automático después de haberme entrenado para parecer como si estuviera presente mientras mi mente, y por lo tanto mi corazón, no se estaban comprometiendo con la gente alrededor de mí. Me tomó algo de esfuerzo ir de piloto automático a retomar de nuevo los controles de mi vida y reentrenar mi cerebro para estar en el momento. Después de esa palabra de Dios, me di cuenta, que me estaba perdiendo tantos momentos increíbles, no sólo con la gente en mi vida, sino con mi Creador. Algo tenía que cambiar para que yo despertara a la hermosa vida que Dios me ha dado y que yo pudiera estar completamente vivo y actualizado cada día. No quería volver a perderme los encuentros, los momentos y la belleza de la conexión nunca más.

A menudo apagar el piloto automático significa desconectarnos de nuestras muletas. En el mundo en que vivimos hoy en día, puede ser tan fácil desconectarse de la vida real. ¿Alguna vez han llegado temprano a una reunión y se han sentado a mirar la sala? Muchas veces he notado a las personas pasando el tiempo con sus teléfonos o laptops en las redes sociales o en sus correos hasta que la reunión comienza. ¿Alguna vez han llegado al aeropuerto y mirado alrededor mientras esperan en la puerta para abordar? Posiblemente encontrarán una imagen similar de la gente en sus computadoras y teléfonos. Nuestro mundo ha entrado en línea, seguido, dejándonos conectados a nuestros aparatos electrónicos más que a la gente a nuestro alrededor. Yo personalmente amo la tecnología moderna, pero, tal y como la mayoría de los avances, muestran un reto. Debemos aprender a usar nuestros teléfonos, nuestras redes sociales y otras tecnologías en una forma saludable y regresar a la vida real y al amor real. Mientras que ésta no es la única manera en que podemos trabajar en estar presentes, yo creo que es una enorme clave. Y cuando piensas en lo que está en juego, vale la pena apagar el celular (móvil). ¿Qué es realmente importante para usted? ¿Lo es el tener los ojos pegados al celular (móvil), siguiendo lo que alguien más comenta en el Instagram, o es mejor tener una conversación significativa con los amigos de la vida real alrededor de usted? ¿Es tener su celular (móvil) sobre la mesa en caso de que le llegue una notificación, o es mejor enterarse de como estuvo el día de sus hijos en la escuela? ¿Qué está dispuesto a intercambiar por estar en su inbox, sus “me gusta” (likes) y sus comentarios en las redes sociales? La vida real sucede alrededor de nosotros; ¿nos la perderemos o tomaremos cada momento por lo que es, un regalo y tal vez también, un encuentro planeado por Dios?

¿Encuentra retador el desconectarse de las redes sociales y el mundo en línea? ¿De qué otra forma aprenderemos a conectarnos con el mundo real a nuestro alrededor y no perdernos los muchos encuentros que nuestro Padre ha planeado para nosotros hoy? Me gustaría escuchar sus pensamientos en los comentarios de abajo.

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