RESUCITANDO MUERTOS, POLVO DE ORO Y PLUMAS - Kris Vallotton

abril 20, 2016

El lunes pasado hablamos de milagros, prodigios y señales. Hoy vamos a hablar sobre resucitar muertos, polvo de oro y plumas. No estoy escribiendo un exhaustivo estudio teológico sobre cada punto para tratar de convencer a nuestros detractores de que estamos en lo correcto. Simplemente quiero dejar claro, usando términos sencillos, lo que creemos.

 

RESUCITANDO MUERTOS

 

Otro tema que ha llamado mucho la atención es lo de resucitar muertos. Tengo que ser honesto; nunca he resucitado a nadie de la muerte, pero lo he intentado dos veces. Sin embargo Jesús dijo “El reino de los cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos…” (Mateo 10:7-8)

 

En contexto, Jesús solo estaba hablando a sus discípulos, pero la verdad es que mucho de lo que Jesús enseñó fue enseñado a estos doce sujetos. Y casi todas las epístolas de Pablo fueron escritas para grupos específicos de personas, pero entendemos que mucho de lo que escribió se nos puede aplicar hoy. Asimismo, Jesús ordenó a sus discípulos que hicieran discípulos de las naciones “enseñándoles todo lo que les he ordenado…” (Mateo 28:19-20)

 

¡Algunos estudiantes de la Escuela Sobrenatural de Ministerio leyeron este versículo y decidieron ir a la morgue y “practicar” resucitar muertos! ¿Una locura? Tal vez, pero admiro su fe y su valentía. No fui yo ó Bill el que les dio la idea, la Biblia fue quien los inspiró. Evidentemente, ellos pensaron que debían creer lo que Jesús dijo. Definitivamente son más valientes y tienen más fe que yo.

 

Hasta hoy no han levantado a nadie de los muertos, pero eso no los ha desanimado en lo más mínimo. Escuché que estudiantes de otra escuela empezaron un equipo para resucitar muertos. No sé si han tenido éxito. Pero lo que sí sé, es que conozco a varios cristianos que han resucitado muertos. ¿Radical? ¡Sí! Espero que si eres salvo, creas que algún día vas a ser resucitado de los muertos para que puedas ir al cielo.

 

PLUMAS

 

Creo que no hay otra cosa por la que hayamos recibido más burlas que por el polvo de oro y las plumas. Todo empezó cuando alguien estaba predicando, cuando de repente pequeñas plumas empezaron a caer del techo al santuario. No estaba lloviendo plumas ni nada por el estilo (la gente exagera), pero ahí estaban y eran fácil de ver. Al principio nadie dijo nada. Todos pensamos que había pájaros en los conductos del aire acondicionado.

 

Más tarde otros líderes empezaron a darnos reportajes de que lo mismo les estaba sucediendo en sus iglesias. Nuestro equipo de mantenimiento investigó la posibilidad de que fueran pájaros atrapados. No había pájaros, plumas o nidos en los conductos ni en el techo. También empezó a pasar en las casas de algunas personas. Siempre pasa cuando hablamos de las cosas de Dios. El fenómeno tiende a ir y venir. Nadie en Bethel ha predicado acerca de las plumas (que yo sepa), pero a veces es imposible no decir algo porque están cayendo enfrente del púlpito mientras uno está predicando. Yo lo he experimentado cientos de veces en diferentes edificios.

 

Varios escépticos me han preguntado “si creo en la plumas”. ¡Ja ja! Les quiero decir que “¡no!” porque entiendo que suena como si estuviera loco, pero las he visto con mis propios ojos.

 

POLVO DE ORO

 

Luego sigue el famoso polvo de oro; igual que en el caso anterior, el fenómeno va y viene. La primera vez que me tocó verlo fue en la conferencia “MorningStar” hace más de quince años. El predicador desató la “gloria de Dios” en la sala y, de repente, apareció polvo de oro en las manos y caras de todos los asistentes. No tenías que esforzarte para poder de verlo; pequeños trozos de oro, como brillantina, estaban por todos los lados. (Había cientos de personas en esa sala, es probable que alguno de ellos no tuviera el polvo, ya que no examiné individualmente a cada uno de los asistentes.)

 

Desde ese entonces, lo he visto personalmente cientos de veces. Por alguna razón, el polvo tiende a aparecer en las manos de las personas y en sus caras. A veces aparece en solo unas cuantas personas y en otras ocasionas en cientos de personas al mismo tiempo.

 

¿Tal vez te preguntas por qué Dios hace estas cosas? Realmente no lo sé. He estado con varios líderes que especulan acerca de estas señales. He leído diferentes ideas que suenan bien y me hacen sentir mejor acerca de las cosas que he experimentado. Pero la verdad es que realmente no sé por qué pasan estas cosas. Por lo tanto, yo creo que las plumas y el polvo de oro se clasifican como prodigios.

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