VINO JESÚS A JUZGAR EL MUNDO? 2ª PARTE - Kris Vallotton

abril 6, 2016

Si te perdiste la primera parte de esta serie, léela aquí: https://krisvallotton.com/vino-jesus-a-juzgar-al-mundo/?lang=es

 

Ahora permíteme que recapitule lo que hemos aprendido hasta ahora sobre la diferencia existente entre el Nuevo y el Antiguo Pacto y que empecemos a aplicarlo al ministerio del profeta. Jesús murió para librarnos de nuestro pecado, cumplir el Antiguo Pacto (acuerdo) e inaugurar el nuevo acuerdo. Jesús cumplió la ley y los profetas cuando murió en la cruz. No se deshizo del oficio de profeta en el Nuevo Testamento, sino que cambió el papel y/u obligación del profeta. Pablo, por ejemplo, aclaró esto en el libro de Efesios donde escribió,

 

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. (Efesios 4:11-13).

 

EL OFICIO DE PROFETA

 

En este punto quiero resaltar dos cosas de estos pasajes: número uno, Jesús continuó con el oficio de profeta en el Nuevo Testamento. Date cuenta de que este oficio ha sido dado HASTA que el Cuerpo de Cristo sea un hombre maduro. No creo que hayamos llegado ahí todavía, ¿y tú? En segundo lugar, estamos empezando a ver como emerge de estas escrituras un rol profético totalmente nuevo. Una de las descripciones del trabajo de profeta en el Nuevo Testamento, por ejemplo, es equipar a los santos para el ministerio.

 

Bien, quédate conmigo durante otro minuto. Quiero que veamos juntos dos porciones más de las escrituras y miremos cómo estos versículos afectan a los profetas del Nuevo Testamento. Observa lo que el apóstol Pablo escribió a los corintios:

 

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:17-19).

 

RECONCILIACIÓN, NO JUICIO

 

¿Te has dado cuenta en este pasaje de algo que tenga que ver con el ministerio del profeta del Nuevo Testamento? ¿Qué te parece esto para empezar: nosotros (todos los que somos nuevas criaturas en Cristo) hemos recibido el ministerio de la reconciliación, NO el ministerio de juicio, que recibieron los profetas del Antiguo Testamento? ¿Qué es el ministerio de la reconciliación? ¡NO TOMÁNDOLES EN CUENTA A LOS HOMBRES SUS PECADOS! Ese versículo destruirá el ministerio de algunos profetas que conozco.

 

Preguntémonos, pues, la pregunta del millón de dólares: ¿qué pasaría si tomásemos al profeta del Antiguo Testamento y lo transfiriésemos al otro lado de la cruz del Nuevo Testamento? Me alegra que me hayas hecho esa pregunta porque Malaquías la respondió por nosotros cuatrocientos años antes de Cristo. Escribió:

 

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:5-6).

 

RESTAURACIÓN

 

Date cuenta de que Elías va a volver: “antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”. En otras palabras, volverá en los últimos días. Y cuando vuelva Elías, ¿qué estará haciendo? ¡Estará reconciliando familias! ¿Puedes ver el contraste entre el rol de Elías en los versículos del Antiguo y del Nuevo Pacto? En el Antiguo Pacto juzgó a Israel y causó una hambruna de tres años y medio para castigarlos por sus pecados, clamó para que descendiese fuego y se cargó a 850 profetas falsos a filo de espada. Pero en el Nuevo Testamento, restaura los corazones de los miembros de la familia entre sí. Es así, Elías fue promocionado desde el ministerio de juicio al ministerio de la reconciliación a través de la cruz de Cristo. Espero que esta revelación haya transformado todos nuestros ministerios.

 

Para más información sobre este tema, lee mi libro “La Escuela de los Profetas”.

 

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